Reaxion. Año 3, Número 3. Mayo - Agosto, 2016.



La perspectiva de género en un sistema patriarcal que se recicla.
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Por: Célica Esther Cánovas Marmo




Epígrafe: En el Coloquio Cervantino de 1993, siendo la figura principal Armand Mattelart, se le preguntó qué significaba investigar. El sociólogo francés en perfecto español, producto de su larga convivencia con los chilenos, respondió: “Significa multiplicar los puntos de vista.


Resumen

El propósito es compartir una reflexión crítica en torno a cómo se usa en los ámbitos institucionales el término género y otros relacionados con este, como perspectiva, igualdad y equidad. En un contexto social donde prevalece la centralidad del hombre debido a un sistema que se identifica como patriarcal, el empleo de estos conceptos obedece a un afán para dar visibilidad a las mujeres en el transcurso de la historia: la que ya está escrita, la que en estos momentos se escribe y la que resta por ser escrita. Por tanto, se señala que la perspectiva de género busca reivindicar al género femenino al crear espacios diferentes a los asignados por la costumbre cultural. No se trata de un texto exhaustivo cargado de teoría, sino que pretende hacer señalamientos como posibles detonadores de nuevas preguntas y de otras búsquedas por parte de personas interesadas en un real y efectivo ejercicio de pensamiento crítico sobre temas que nos atañen a toda/os.

Palabras clave: Género, perspectiva de género, mujeres, hombres, ejercicio de poder.


Introducción

Las instituciones políticas, religiosas y educativas –por hablar de las más notorias– distorsionan la perspectiva de género, transformándola en una ideología que promueve el concepto de género como el elemento desintegrador de una sociedad correctamente constituida.

No obstante, dicha perspectiva originada en los movimientos feministas de las décadas de los sesenta y setenta, es reconocida por personas estudiosas de las Ciencias Sociales –hombres y mujeres–, como un parteaguas en la manera de observar la realidad, ya que hace visibles, en el ámbito social, a las mujeres como sujetos-personas.

Nos corresponde ser personas activas y propositivas, de ahí la necesidad de formular interrogantes y buscar respuestas, mediante el ejercicio mental del pensamiento crítico. De ello, surge este texto.


La realidad social: interrogantes

La realidad social como producto del quehacer humano es factible de ser analizada desde diferentes ángulos, debido a la complejidad que ella presenta; esto no implica que esos ángulos se independicen unos de otros, ya que la complejidad demanda ser comprendida como un todo. En este texto se cuestiona la realidad desde la perspectiva de género buscando una complementariedad no siempre considerada.

Ahora bien: ¿Qué es la perspectiva de género?

Consideramos que es un corpus teórico que se constituye con múltiples aportes que, a manera de voces diferentes, caracterizan su polisemia conceptual. En él también se integran ideas originadas en diferentes corrientes de pensamiento, cuyas contribuciones abordan la complejidad del objeto de estudio en cuestión, haciéndolo un corpus polifacético. Además, es dinámico porque se puede resignificar, dado que el género, al ser su categoría central, se define socialmente según la época y el lugar. En otras palabras, la perspectiva de género provoca construcciones derivadas de distintas búsquedas que lo asumen desde diferentes ángulos, con el objetivo de posicionar a las mujeres en el escenario social. Para esto, se parte de la idea de qué es el género, que como todo constructo humano, puede ser cuestionado y modificado. Por lo expuesto, entendemos que la perspectiva de género no es una teoría acabada, y a la vez que se le reconoce gran valor, por ser un ejercicio democrático real, paralelamente le implican algunas debilidades. Ello redunda en un devenir conceptual con hitos sobresalientes y también con estancamientos1.

Por lo tanto, la perspectiva de género no se puede tomar como “una” ideología ya que, desde sus orígenes y los productos que de ella devienen, no es compatible con dicho concepto. En todo caso, las ideologías que origina son múltiples, y no todas coinciden en una única acepción del género. No obstante, en la sociedad actual se ha sembrado la idea de que hablar de feminismos, homofobia y derechos reproductivos es una ideología impuesta por la perspectiva de género, a la cual hay que combatir.


Discusión

Ante la posición relevante que ha adquirido el concepto de género en el ámbito académico, primero, y después en la sociedad en general, las instituciones se encuentran dedicadas a rediseñar estrategias, e incorporan el léxico que se ha elaborado con dicha perspectiva. Y lo hacen recurriendo a interpretaciones ejemplificadas que tergiversan el sentido original de dichos conceptos y el para qué fueron teorizados y continúan siéndolo; desde un punto de vista acorde a sus intereses, principios y perspectivas particulares de entender la realidad social a partir de la ideología que les es propia como instituciones originadas en el sistema patriarcal. Sistema ancestral que subordina las mujeres al poder de los hombres2.

Esta postura demanda ser observada detenidamente, pues conlleva a situaciones que teóricos del género han denunciado como maniqueas, ya que el sistema pretende justificar su propia ideología abogando que se introduce el caos en el orden natural de la sociedad.

Esto cuadra con lo que han destacado los estudios de género, al caracterizar al patriarcado como un sistema mutante, cuyo objetivo es mantener sus características básicas, adaptándose a los cambios sociohistóricos en que se producen. Un ejemplo de ello es su lucha por salvaguardar el ejercicio de poder de los padres, ya que: “... han sido los varones mayores quienes ejercieron dominio sobre las mujeres, dominantes de la masculinidad social”3. Recordemos que Foucault4 define las relaciones de poder como dicotómicas y asimétricas, ya que establece una organización compleja, pero a la vez muy clara: existe quien domina y quien es dominado; en otras palabras, está el que manda y el subordinado que obedece. Pero lo más notable del poder es que produce nexos dinámicos y su efectividad se materializa en multiplicación de sus redes y en su capacidad de transformación.


Conclusion

El sistema patriarcal plantea una sociedad asimétrica y jerárquica, organizada en función del sexo, lo cual produce el androcentrismo o centralidad del hombre. Se manifiesta mediante normas más implícitas que explícitas, e instituciones creadas por los hombres para reforzar el poder que ejercen. Dichas instituciones, todas y cada una de ellas con características y tareas específicas, operan a manera de nodos que se interconectan para coadyuvar en la manutención de la fuerza simbólica que tiene la centralidad social del hombre. La fortaleza de esta centralidad se expresa en las ventajas sociales que tiene el hecho de pertenecer al género masculino, esté o no el varón en posición dominante, lo cual se vincula con otras dimensiones, como las de clase social, etnia, estatus, entre otras.

Ahora bien, el género es un constructo cultural que se fundamenta en las diferencias anatómicas y funcionales de los sexos; por lo tanto, los significados que se le dan como construcción social son factibles de ser modificados. Ello implica que, para quienes defienden un orden social basado en un orden natural y que además establece la supremacía de los hombres, es un factor de desasosiego que en dicho escenario social irrumpan otras ideas o se presenten nuevas propuestas, producto de otras maneras de pensar. En consecuencia, a las instituciones portadoras de los valores del sistema patriarcal no les conviene que se cuestione tal orden natural.

Por lo tanto, ante el empleo de categorías como género, equidad de género, igualdad de género, perspectiva de género o ideología de género, hay que tener serias reservas y mirar de manera crítica el contexto y los sujetos que las utilizan. Tal situación demanda observar e identificar quién o quiénes, desde dónde, con qué ideología y perspectivas se está partiendo para el análisis.

Pienso que todas son miradas respetables; no obstante, la actitud crítica salvaguarda la idea original del concepto género y de lo significa observar la realidad con perspectiva de género.

Nos atañe enfatizar que ver la realidad social con y desde la perspectiva de género no implica borrar de la faz de la tierra a los hombres, sino por el contrario, es una búsqueda de las mujeres para aprender a ser escuchadas, así como aprender a escuchar, y dialogar con los varones, con la finalidad de modificar las relaciones de poder en una convivencia libre de polarizaciones o ausencias. Es cuando el género se transforma en una “categoría relacional”5.

Ello conlleva, también, comprender que el ingreso de las mujeres al escenario social abre las compuertas a la diversidad sexual. Pero esto no es nuevo, porque ya se dice en la Biblia que “hay de todo en las viñas del Señor”.


Referencias

1. CÁNOVAS-MARMO, Célica E. Poiesis del género. Experiencias de mujeres y hombres, estudiantes universitarios de León, Guanajuato, (México). Revista Científica de UCES, 19(1): 63-89, primavera 2015. ISSN 1514-9358.
2. MOLINA, Cristina (2003). Género y poder desde sus metáforas. Apuntes para una topografía del patriarcado. En: TUBERT, Silvia (ed.). Del sexo al género. Madrid: Cátedra/Instituto de la Mujer, Universidad de Valencia, 2003, pp. 123-160. ISBN 84-376-2108-9
3. MELER, Irene. Las relaciones de género: Su impacto en la salud mental de mujeres y varones. En: César Hazaki (comp.). La crisis del patriarcado. Buenos Aires: Topía, 2012, pp. 23-46.
4. FOUCAULT, Michel. Microfísica del poder, 3ª. ed. Madrid: Ediciones de la Piqueta, 1992, 189p. ISBN: 8477311021.
5. JIMÉNEZ-GUZMÁN, María Lucero. Algunas ideas de la construcción social de las masculinidades y las feminidades, el mundo público y el mundo privado. En: JIMÉNEZ-GUZMÁN, María Lucero; TENA GUERRERO, Olivia (coords.). Reflexiones sobre masculinidad y empleo. Cuernavaca-Morelos: UNAM, Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, 2007, pp. 99-118. ISBN: 970-32-4060-7.


Fecha de recepción Fecha de aceptación Fecha de publicación
18/05/2016 09/06/2016 31/05/2017
Año 4, Número 3. Mayo - Agosto, 2017

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