Año 4, Número 1. Septiembre - Diciembre, 2016


Los estilos de aprendizaje, una revisión desde la neuropsicología

Learning styles reviewed from the neuropsychology
Universidad Tecnológica de León

Por: Jessica Sandoval Palomares / Ver en pantalla completa


Resumen

La neuropsicología sostiene que para que el conocimiento alcance la metacongnición debe poseer un valor y una significancia para el individuo; por lo tanto, los métodos de enseñanza que utilice el profesorado deberán considerar los distintos procedimientos y estrategias del alumnado para aprender y adquirir los conocimientos, en conjunto con las características propias del entorno. La finalidad del presente trabajo es, desde el punto de vista de las neurociencias, apoyar al docente a entender cómo el alumnado recibe, procesa y transforma la información que recibe del medio, y a partir de dicho conocimiento, pueda diseñar e implementar estrategias que faciliten el aprendizaje desde este enfoque.

Palabras clave: Estilos de aprendizaje, aprendizaje, neuropsicología.


Abstract

In neuropsychology argues that for the knowledge to reach metacognition should have a value and significance for the individual. Therefore, the teaching methods used by the teachers in the classroom, should consider the different strategies of the students to learn and acquire the knowledge, together with the characteristics of the environment. The purpose of this article is to provide a support line to the teachers to enable them through a point of view of neuroscience, understand how students receive, process and transform information, in order to generate strategies to facilitate the acquisition of knowledge from this approach.

Keywords: Learning Styles, learning, neuropsychology.


Desarrollo

La enseñanza centrada en el aprendizaje favorece que los/las docentes en el aula diseñen, incorporen y difundan diversas acciones (metodologías) que lleven al estudiantado a asumir, construir, apropiarse y transformar la información para facilitar la comprensión de los diversos contenidos académicos. Este proceso modifica la visión que se tiene del proceso de enseñanza- aprendizaje, ya que toma en cuenta que cada persona es única y aprende de forma diferente, que posee un potencial, conocimientos y experiencias distintas; es decir, un propio estilo de aprendizaje, a partir del cual percibe y procesa la información recibida del medio para transformarla, utiliza estrategias o métodos particulares que pueden ser iguales y/o diferentes del resto de sus compañeros/as.

Para los/las docentes, es evidente que no todo el estudiantado aprende de la misma manera, forma y velocidad, - lo observan claramente en el grupo cuando estudian la misma materia, partiendo del mismo nivel-; al poco tiempo existen grandes diferencias en la adquisición y en la comprensión de los conocimientos de cada uno/a de los estudiantes, notan que aprenden de manera distinta, tienen dudas diferentes y avanzan más fácilmente en unas áreas que en otras, considerando que todos/as han recibido aparentemente los mismos contenidos, explicación y realizado las mismas actividades o ejercicios.

El concepto de estilos de aprendizaje está directamente relacionado con la definición del aprendizaje como un proceso activo que provoca cambios en la persona, por lo que se modifica la conceptualización de dicho proceso, se pasa de considerar al estudiante como alguien que recibe la información de forma pasiva y que no es relevante lo que piense o haga; se hace cambio del paradigma, en donde se tiene en cuenta a la persona como un dinámico receptor de información, que elaborará, cuestionará y relacionará los datos recibidos en función de sus propias características personales.

Clarificar el concepto de estilos aprendizaje se vuelve una tarea fundamental para determinar el rumbo del trabajo académico del docente. Al respecto, los autores Alonso y Honey1 mencionan lo siguiente: "Los estilos de aprendizaje son los rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos que sirven como indicadores relativamente estables de cómo los alumnos perciben las interacciones y responden a sus ambientes de aprendizaje", es decir, cómo los/las estudiantes estructuran los contenidos, forman y utilizan los conceptos, interpretan la información, resuelven los problemas, seleccionan medios de representación sensorial (visual, auditivo y/o kinestésico), incluyendo las motivaciones, expectativas y los aspectos fisiológicos como es el hambre, el sueño y la vigilia.

Para Ellis, la neuropsicología cognitiva2 es considerada como “la ciencia que investiga y trata de comprender y explicar las relaciones entre el cerebro, las actividades mentales superiores y el comportamiento del hombre”, y su propósito es proporcionar la base teórica y funcional de los estilos de aprendizaje, ya que considera que el conocimiento del cómo aprende el cerebro tendrá un gran impacto en la educación porque comprendiendo los mecanismos cerebrales que facilitan el aprendizaje, la memoria, los efectos de la genética, el entorno, la emoción y la edad, el profesorado podrá transformar las estrategias educativas y planear programas que estén acordes a las necesidades individuales.

Las funciones específicas de la neocorteza conocidas como funciones cognitivas y ejecutivas, brindan la respuesta a la pregunta ¿por qué se aprende? La explicación desde el punto de vista estrictamente neurobiológico, es que se aprende aquello que es capaz de guardarse en la memoria a largo plazo, siempre y cuando cuente con las características de valor y significación, lo que depende esencialmente de las metas y propósitos del individuo, que provocan que se estimulen los procesos atencionales para que la atención se focalice y se detenga en el objeto, persona o situación cuyas características son seleccionadas para entrar a la memoria a largo plazo; en este proceso intervienen activamente la percepción, memoria, atención, emociones, la capacidad de razonar, etc., en otras palabras: las capacidades mentales superiores.

A través de las capacidades o facultades mentales superiores3 se obtiene la información del medio para procesarla, transformarla, depositarla, evaluarla, valorarla y recuperarla con el fin de utilizarla en el cumplimiento de las metas destinadas a cumplir objetivos específicos; este complejo procedimiento opera a través de sistemas de procesamiento determinados llamado módulos cerebrales, que son grandes núcleos de redes neuronales que se localizan en determinadas zonas del cerebro y son los encargados de realizar tareas concretas y especializadas. De acuerdo con Carminiati4 son los cuatro lóbulos cerebrales: el lóbulo occipital se encarga de la visión; el lóbulo temporal está asociado a la sensación auditiva, el lenguaje, la comprensión del habla, memoria, el recuerdo de palabras y objetos; el lóbulo parietal está considerado fundamental para la ubicación espacial y el movimiento, además de recibir la información de los distintos receptores sensoriales, y por último, el lóbulo frontal, área muy importante para el aprendizaje porque se relaciona con el pensamiento, el razonamiento, la planeación y la resolución de problemas.

De acuerdo con Lavados5, los procesos mentales que hacen posible se lleve a cabo un aprendizaje serán los siguientes: atención, percepción, memoria, emociones, sentimientos y racionalidad.

  1. La atención no es un proceso exclusivo de la actividad mental, ya que incorpora elementos externos y del propio cuerpo, debido a esto, siempre es necesario unirla a la percepción; esto es, con la información y las condiciones que los estímulos deben cumplir para llamar la atención y ser considerados importantes para que los procesos mentales se pongan en marcha. Es relevante notar que para que un estímulo sea seleccionado deben existir una amplia variedad de ellos para que el elegido sea procesado, lo que permitirá pasar de una atención difusa o de alerta a una atención focalizada. Esta capacidad de focalizar la atención se denomina intencionalidad, lo que a su vez da origen a las conductas voluntarias.
  2. Los procesos de memoria y representación se relacionan con las capacidades secuenciales de registrar y codificar información, almacenar, mantener y la posterior recuperación del contenido; en otras palabras, es el conjunto de procesos destinados a incorporar, depositar y recuperar la información del medio. Es importante hacer notar que el acto de la memoria no es estático sino dinámico y está sujeto a la reconstrucción de lo almacenado de acuerdo a la experiencia y necesidades mentales de la persona.

    Estos sistemas de almacenamiento (memoria) se clasifican de la siguiente forma:
    1. Por su duración: inmediata, de corto y largo plazo.
    2. Si son conscientes o inconscientes: declarativas o explícitas, implícitas o procedimentales y de habilidades.
    3. De trabajo: visuales, auditivas, espacial.
  3. Desde el punto de vista neurobiológico, las emociones son parte esencial de los procesos involucrados en el aprendizaje, refiriéndose a las representaciones particulares y específicas que se realizan, ya sea del exterior o de uno mismo.

    Los elementos que las constituyen son:
    1. Sentimiento (sensación interna que se desencadena al recibir un estímulo).
    2. Cambios corporales (necesario para aprovechar la oportunidad o para alejarse del peligro).
    3. Conducta apropiada (modelada por el aprendizaje para afrontar el problema que ha generado la emoción).
  4. La racionalidad desde la neurociencia, se considera la capacidad de determinar los factores y componentes innatos y aprendidos que hacen posible construir estrategias eficaces y pertinentes para alcanzar los objetivos definidos.

    El pensamiento racional, para que sea verdadero debe cumplir con las características o condiciones básicas de:
    1. Las representaciones deberán ser consistentes con la realidad exterior y de sí mismo.
    2. Las operaciones mentales que se realizan serán del tipo que den resultados, es decir que las inferencias sean válidas y confiables.
    A esta coherencia operativa se le denomina lógica.

    Entre los elementos del proceso de la racionalidad se encuentran: la noción de causalidad, el pensamiento crítico (análisis, comparación, evaluación, etc.), la simbolización, el pensamiento lógico-matemático, la conceptualización, la toma de decisiones, entre otras.

Al identificar cuáles son las funciones neuropsicológicas realizadas cuando nos apropiamos de la realidad (es decir, la percepción de objetos, situaciones o personas), se crean experiencias sensoriales y cognoscitivas que son simultáneas -y no secuenciales y progresivas como se pensaba- para adoptar una posición, ya sea de aceptación o de rechazo para dar el último paso que es el actuar: de esta forma, se construye el aprendizaje.

De las cuatro acciones mencionadas anteriormente surge la categorización de los distintos modelos de estilos de aprendizaje, lo que de acuerdo con Ellis2 se relacionarán con las siguientes conductas, permitiendo realizar una clasificación de acuerdo al modo de seleccionar, procesar o transformar la información:

Conocer

Pensar

¿Cómo sé yo?
Se refiere al cómo se percibe, procesa y representa mentalmente la información.
¿Cómo pienso?
Se refiere al cómo se procesa la información y cómo se piensa.

Afecto

Conducta

¿Cómo me siento y reacciono?
Se refiere al aspecto motivación, juicio, valores y respuestas emocionales.
¿Cómo actúo?
Son los esquemas cognoscitivos, conceptuales y afectivos de nuestra conducta.

Fig. 1 Categorización de los estilos de aprendizaje considerando la forma de selección, procesamiento y/o trasformación de la información recibida.

Bajo estos conceptos surge la premisa de que cada persona tiene su propio estilo de percibir, conocer, sentir, decidir y actuar para valorar la significación de la información: destaca el modo preferente de tener contacto cognoscitivamente con la realidad, en donde la percepción, como primera etapa de la cognición es la responsable de que el ser humano reciba, posea, obtenga y pueda discernir la información.

Es importante, por lo tanto, entender a la persona como individuo que aprende de manera distinta a los demás, utiliza diferentes estrategias, posee su propio ritmo e incluso con mayor o menor eficacia, aunque tenga similares motivaciones, el nivel de instrucción, edad o el mismo tema.

Es esencial no emplear los modelos de estilos de aprendizaje como una herramienta para etiquetar o clasificar al alumnado en categorías cerradas y arbitrarias. Se debe entender que los métodos y procedimientos para aprender evolucionan y cambian constantemente a la par que los estilos de enseñanza del docente en conjunto con las necesidades que el mundo diario dicta en este crecimiento.


Referencias bibliográficas

1. ALONSO GARCÍA, Catalina, DOMINGO GALLEGO Gil, HONEY, Peter. Los estilos de aprendizaje. Procedimientos de diagnóstico y mejora. Bilbao: 7ª Ed. Ediciones Mensajero,1994, 222 p. ISBN 9788427119147
2. ELLIS, Andrew, YOUNG, Andrew. Neuropsicología cognitiva humana. Barcelona: 1ª Ed. Ediciones Masson S.A. 1992, 359 p, ISBN 8431106174
3. HOWE J.A., Michael. Psicología del aprendizaje. Una guía para el profesor. México: 1ª Ed. Ediciones Oxford University Press, 2000, 165 p. ISBN 9789706136060
4. CARMINATI DE LIMONGELLI Mabel, WAIPAN Liliana. Integrando la neuroeducación al aula. Buenos Aires: 1ª. Ed. Editorial Bonum, 2012, 160p. ISBN9789876670616
5. LAVADOS MONTES, Jaime. El cerebro y la educación. Neurobiología del aprendizaje. Santiago de Chile: 1ª. Ed. Editorial Taurus, 2012, 327 p. ISBN 9789563473384


Bibliografía

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2. CARDINALI, Daniel P. Neurociencia aplicada, sus fundamentos. Buenos Aires: Editorial Médico Panamericana. 2007, 503 p. ISBN 9789500603287
3. CARMINATI DE LIMONGELLI, Mabel, WAIPAN, Liliana. Integrando la neuroeducación en el aula. Buenos Aires: Editorial Bonum, 2012, 158 p, ISBN 9789876670616
4. FLORES LÁZARO, Julio César, OSTROSKY Feggy. Desarrollo neuropsicólogico de lóbulos frontales y funciones ejecutivas. México: Editorial EL Manual Moderno, 2012, 165 p. ISBN 9786074482225
5. HOWAR-JONES, Paul. Investigación neuroeducativa. Neurociencia, educación y cerebro: del contexto a la práctica. Madrid: Editorial Muralla, 2011, 360 p. ISBN 9788471337962
6. MATUTE, Esmeralda. Tendencias actuales de las neurociencias cognitivas. México: 2 Ed. Editorial el Manual Moderno, 2012, 119 p. ISBN 9786074482737
7. MAYA ELCARTE, Nieves, RIVERO, Rodrigo Santiago. Conocer el cerebro para la excelencia en la educación. Zamudio: Editorial: Innobasque (Agencia Vasca de la Innovación), 2010, 237 p. disponible en: http://evirtual.uaslp.mx/Vinculacion/CORECYTzc/Documentos%20compartidos/2010%20-%20Documento%20Conocer%20-%20Carlos%20Artolozaga.pdf
8. NAVARRO J, Manuel. Cómo diagnosticar y mejorar los estilos de aprendizaje. España: 1ª Ed. Editorial Asociación Procompal, 2008, 91 p. ISBN 13:9788492434695
9. PURVES, Dale, AUGUSTINE, George J. Fitzpatrick David [et al], Hall, Neurociencia. Buenos Aires: 5ª Ed. Editorial Médica Panamericana, 2015, 800 p. ISBN 9788498357547
10. SALAS SILVA, Raúl E. Estilos de aprendizaje a la luz de la neurociencia. Bogotá: 1ª Ed. Colección Aula abierta/Magisterio. 2008, 412p. ISBN 9789582009304
11. STERBERG, Robert J. Estilos de pensamiento. Claves para identificar nuestro modo de pensar y enriquecer nuestra capacidad de reflexión. Barcelona: Editorial Paidós Ibérica, 1999, 234 p. ISBN 9788449366440


Fecha de recepción Fecha de aceptación Fecha de publicación
04/07/2016 18/07/2016 30/09/2016
Año 4, Número 1. Septiembre - Diciembre, 2016


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