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El autismo: relaciones peculiares con el ambiente y con las personas Ver pantalla completa / Imprimir

Por: Lilián Rebeca Quintero Martín del Campo


Resumen

En el presente artículo se explican algunas conductas singulares de las personas con autismo, pautas que ocasionan el establecimiento de relaciones extrañas con el ambiente y con quienes les rodean. Dichos comportamientos son originados principalmente por deficiencias sensoriales que les impiden integrar adecuadamente los diferentes estímulos que reciben para así darle un significado a los objetos, personas y experiencias.

Se mencionan algunos ejemplos de sensibilidades sensoriales: táctiles, visuales, auditivas, gustativas y olfativas, que hacen difícil la convivencia con personas que muestran trastornos del espectro autista, ya que se vuelven inflexibles e intolerantes ante ciertas sensaciones y obsesivos con algunas otras.

Se comenta lo frustrante que resulta para los seres queridos cuando fracasan en lograr un contacto socio-emocional. Las terapias de integración sensorial y de teoría de la mente se recomiendan para desarrollar sus potencialidades y principalmente con el fin de mejorar la calidad de vida de toda la familia.

El autismo anteriormente se conocía como un Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD). A partir del 2013, de acuerdo con el Manual de Diagnóstico y Estadística de las Enfermedades Mentales1 (DSM-5), formará parte de los Trastornos del Espectro Autista (TEA).

Podemos definir el autismo como un síndrome conductual de base biológica2. La tríada de Wing incluye los tres indicadores fundamentales para diagnosticarlo: trastornos en el lenguaje, trastornos en la socialización y conductas estereotipadas e intereses restringidos3. Es importante aclarar que para diagnosticar un autismo se deben cumplir simultáneamente los tres aspectos mencionados. Además, su intensidad y frecuencia deben ser tales que impidan el desarrollo normal del niño y su desenvolvimiento familiar, escolar y social.

Muchos de los comportamientos extraños de las personas con autismo tienen su génesis en disfunciones relacionadas con la integración sensorial4. El cerebro se encarga de integrar las sensaciones de los diferentes sentidos para percibir formas y relaciones con significado, de esta manera reconocemos nuestro cuerpo, los objetos y a otras personas. Debido a deficiencias en la integración sensorial, algunos niños con autismo profundo buscan reconocer a su madre en base a una pista sensorial muy específica. Veamos algunos ejemplos: Mariano solamente observaba el pantalón de mezclilla de ella y todas las personas que vestían uno similar eran identificadas por él como su madre, incluso si eran varones. Pedro notaba únicamente el perfume y confundía a su progenitora con cualquier mujer que utilizara la misma fragancia. Luis reconocía a su madre exclusivamente cuando lucía ciertos aretes en particular.

A un nivel cognitivo esta especificidad se denomina débil coherencia central5 ya que la atención se centra en detalles triviales en lugar de observar los aspectos de un todo y extraer lo importante. Lo anterior ocasiona que para una persona con autismo sus puntos de referencia para los eventos que ocurren en su vida sean bizarros. En una ocasión, una niña por primera vez comió papas fritas en un día nublado y junto a una fuente, debido a su débil coherencia central únicamente comía papas fritas si se reproducía la escena del cielo anubarrado y la fuente. Esta focalización en detalles singulares los lleva a una inflexibilidad que es desesperante para los familiares y amigos que rodean a una persona con autismo. Arturo por ejemplo, solamente se lavaba las manos en un lavamanos verde, porque su primera experiencia se presentó en un lavabo de ese color.

Algunas personas con autismo no consideran el autismo como un trastorno, más bien lo piensan como un estilo cognitivo diferente, al que llaman neurodiversidad. Suelen nombrar neurotípicos6 a las personas sin autismo. La intención de ello es principalmente evitar la discriminación, pero en general carecen de fundamentos científicos. Al creer que el autismo no es un problema, están en contra de las terapias y de cualquier intento por cambiar sus conductas extrañas.

Al leer estas líneas se percatarán que la mayoría de los ejemplos mencionados constituyen varones, lo cual no es una mera casualidad. El autismo es predominante en el sexo masculino con una relación 4/17. Aunque, en el caso del sexo femenino, generalmente el autismo es más profundo y viene acompañado de retraso mental o alguna otra comorbilidad asociada. El autismo es un síndrome tan heterogéneo que no existen dos personas con autismo que sean iguales, pero presentan ciertas conductas y deficiencias comunes.

Un síntoma devastador para la familia es el aislamiento o evitamiento del contacto con otras personas. En los lactantes con autismo la primera señal de ello es la llamada defensa táctil8 que los padres advierten cuando el niño no tolera los abrazos (arquea la espalda), las caricias, la ropa, el baño, que se le unte crema y/o ciertas acciones en donde se encuentre involucrado el sentido del tacto. En etapas posteriores, si no han tenido la terapia sensorial adecuada, no toleran la cercanía de las personas ni el contacto físico con ellas.

Otra característica común es la hipersensibilidad auditiva, que los lleva a aislarse del ambiente, tapándose los oídos, por ejemplo. Escuchan sonidos tales como el ruido del drenaje en las construcciones, aleteos de mariposas, conversaciones lejanas y rechinidos de muebles en el piso. Dichos ruidos los perciben con tan elevada intensidad que los trastornan y les impide estar alertas de sonidos funcionales que se encuentran cerca de ellos. Esto provoca que algunos niños hayan sido atropellados por no haber escuchado el motor de un carro aproximándose a ellos, que no adviertan el peligro y en general que no se encuentren atentos a los estímulos ambientales, útiles para la vida diaria e incluso para la supervivencia.

La resistencia al dolor es otra manifestación. Se han reportado niños con ruptura del apéndice, con fractura de huesos, heridas y hasta quemaduras, sin haber mostrado ninguna señal de dolor.

La alimentación es otro punto complicado en las personas con autismo. Los sentidos del gusto y del olfato recaban información química sobre los alimentos, analizando sus componentes, el resultado es el sabor de un determinado alimento. Algunos niños con autismo tienen una percepción insuficiente de los sabores, por lo cual priorizan la textura de la comida, además de preferir los alimentos con sabores fuertes. Son capaces de lamer las paredes, ingerir tierra, animales, ácido de pilas o cualquier material, por más extraño que pueda parecer, al percibir solamente la textura y no el sabor. Otros serán tan sensibles que terminarán por descubrir cualquier sabor u olor que no toleren, por más lejano, diluido o disfrazado que se encuentre.

Las áreas del lenguaje expresivo y comprensivo se encuentran demasiado comprometidas per se en este síndrome, y las conductas de aislamiento incrementan sus deficiencias. Existen algunos niños que ni siquiera han notado que las personas se comunican a través del lenguaje oral, al estar tan abrumados tratando de lidiar con los estímulos sensoriales del mundo que les rodea. Otros tienen la capacidad de comunicarse, pero solamente reproduciendo textualmente oraciones o incluso conversaciones. Estas frases son frecuentemente tomadas de películas, libros u otras personas, sin embargo en muchos casos son incapaces de formular una frase propia.

La desensibilización y la discriminación sensorial son técnicas que ayudan a disminuir estas problemáticas. Sin embargo, deben ser acompañadas de terapias y ejercicios que desarrollen la teoría de la mente8. Una teoría de la mente implica la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de imaginarse lo que piensa y lo que siente, así como de entender y prever su conducta (cotidianamente se habla de “leer la mente”). Las personas con autismo, al tener deficiencias con la teoría de la mente, presentan una gran ansiedad, ya que no son competentes en predecir la conducta de los demás ni tienen idea de qué comportamiento están esperando los otros de ellos. Muchos no entienden el sarcasmo, los chistes, los dobles sentidos, ni las metáforas; son sumamente literales. La lectura del lenguaje corporal y los matices en la voz que ayudan a identificar el estado de ánimo del interlocutor les son prácticamente imposibles de interpretar.

Cabe mencionar que algunos de los ejemplos de conductas mencionados fueron observados por la autora en su propio hijo que posee autismo, otros fueron advertidos y estudiados durante su trabajo en la Asociación de Padres de Hijos Autistas de Guanajuato, A.C. “Contacto” o compartidos por los propios padres de los alumnos con autismo de dicha Asociación. Y algunos más fueron tomados de la literatura9.

En el siguiente cuadro comparativo de conductas se muestra un resumen de las características que presenta una persona con autismo versus una persona neurotípica respecto al reconocimiento de personas y emociones, a la coherencia central y a las principales disfunciones sensoriales.

Cuadro comparativo Autismo

Como resultado de las dificultades mencionadas, las personas con autismo, establecen relaciones peculiares con el ambiente y con los seres humanos. Difícilmente son cariñosas, y no toleran muestras físicas de afecto, desconocen cómo reaccionar ante las personas sobre todo en cuestiones socio-emocionales. Padecen alexitimia, es decir, una considerable dificultad para identificar las emociones propias y para expresarlas de manera verbal. Establecer un vínculo íntimo con ellos es una tarea titánica, ya que prefieren estar solos y únicamente se relacionan en base a sus intereses restringidos y obsesivos como pueden ser los dinosaurios, trenes, animales, temas científicos, detergentes, números, colores, comics, etc.

El autismo es un síndrome incurable: toda su vida pensarán, sentirán y vivirán como personas con autismo. Sin embargo, interviniendo con las terapias adecuadas es posible lograr una mejor calidad de vida tanto para la persona con autismo como para sus familiares. Aprender a acompañarlos a estar solos es la clave para lograr una convivencia armoniosa con su naturaleza solitaria.


Referencias

1. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5th Edition: DSM-5, American Psychiatric Association, May 27, 2013. ISBN:0890425558
2. RUGGIERI, V., ARBERAS, C.L. “Fenotipos conductuales. Patrones neuropsicológicos biológicamente determinados”. Rev. Neurol. 2003, núm. 37, p. 239-253
3. WING, L. “The definition and prevalence of autism: a review”.European Child and Adolescent Psychiatry. 1993, núm. 2, p. 61-74
4. AYRES, A. Jean. La Integración Sensorial y el Niño. 2ª. reimpresión. México. Ed. Trillas. 2004. p. 152-160. ISBN: 968-24-2987-0
5. HAPPÉ, F., “Autism:cognitive deficit or cognitive style?”, Trends Cogn. Sci., 1999, núm. 3, p. 216-222
6. CASANOVA, MANUEL “El movimiento de la neurodiversidad: buenas intenciones pero una pobre base científica”. 2013, URL Corta: http://wp.me/p1lUm3-6JE
7. NATALIO FEJERMAN, compilación. Trastornos del desarrollo en niños y adolescentes, Cap. 4 Trastornos del Espectro Autista, 1ª. ed. Buenos Aires. Ed. Paidós. 2010. p. 195-218. ISBN:978-950-12-4275-1
8. BARON-COHEN, Simon; Autismo y Síndrome de Asperger. Madrid. Psicología Alianza Editorial. 2010. p. 90-97. ISBN: 978-84-206-6941-0
9. ATTWOOD, Tony. Asperger´s Syndrome: A Guide for Parents and Professionals. London. Jessica KingsleyPublishers. 1998


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